El ballet es una expresión artística que pretende reflejar emociones a través del cuerpo, dramatizar un personaje con complejos movimientos y buscar la perfección en cada paso que se hace. Pero más allá de ese grandioso espectáculo que se ve en escena, el ballet tiene un lado oscuro que el público ignora, una vez se cierra el telón la vida de los bailarines continua y esta no es la más agradable. Inestabilidades, pérdida de identidad, trastornos y muchos otros aspectos son solo unas de las tantas afecciones que prosiguen la vida de estos artistas.
Por otra parte, no se puede negar que el ballet más que una obra, es una serie de pasos seguidos por una melodía interpretados por un bailarín, que lo que siente es lo que transmite en el escenario y busca que su presentación genere en el público infinidad de emociones; por eso ver a un intérprete que más que un aplauso busca la perfección y la armonía de sus movimientos es tan sublime y conmovedor.
Sin embargo, detrás de toda esa excelencia y esa belleza artística que se ve en el escenario puede haber todo un mundo de desequilibrios emocionales, rivalidades, fanatismo y presiones, años de dedicación pueden llegar a ser frustrantes. La vida de varios de estos bailarines no es el cuento de hadas que parece ser; la verdad es que es mucho más complicado.
Por esta razón, se puede decir que el ballet más que un arte es una disciplina, como cualquier deporte requiere de gran esfuerzo y mucha dedicación. Implica sacrificio y las lesiones tanto físicas como mentales son también parte del espectáculo que no se presenta en el escenario. Hay una cantidad de factores que están incluidos en el proceso de formación del bailarín de ballet, que en su mayoría son los generadores de ciertos trastornos psicológicos en él.En primer lugar la exigencia que implica el pertenecer a una academia de ballet es excesiva. La puntualidad, la responsabilidad, la excelencia son apenas unos de los muchos valores que tiene que desarrollar un bailarín de ballet.
Posteriormente, el factor que más afecta en el ballet es la familia. Como primera base pueden impulsar o retrasar procesos de formación, en el caso del ballet la familia cuenta con una gran influencia que no siempre es positiva, la idea perfeccionista viene en la mayoría de los casos de una madre controladora que influye en la vida de los bailarines. Se sabe que en la niñez no se tiene el criterio necesario para tomar decisiones,por eso los padres actúan en este momento guiando hacia un posible rumbo a seguir, pero luego llega el momento de decidir y en muchos casos no se hace por sí solo sino que hay tanta presión familiar que la decisión ya no es propia.
El estado físico y emocional del bailarín son aspectos que afectan su formación, ya no se habla solamente de una preparación corporal sino también mental, ya que por la exigencia, la disciplina y la interpretación de roles, el bailarín se vuelve emocionalmente inestable y es sensible ante cualquier tipo de situaciones ,como consecuencia, muchas veces se pierde en el personaje que interpreta y lo hace tan propio que ya no diferencia cuando es él y cuando es el personaje debido a tanta presión psicológica.
De igual modo, la parte fisiológica es otro factor que se ve afectado en los bailarines de ballet y es la presión emocional por mantener el peso adecuado. La claridad y pulcritud de los movimientos no está solo en la perfección de los pasos, sino también en el manejo del cuerpo y por ende el aspecto de este. Según los profesionales en ballet más que delgadez se trata de estética pero el verdadero problema viene cuando se hace la siguiente pregunta: ¿son los bailarines de ballet anoréxicos o bulímicos? La mayoría afirman que el pasar horas y horas trabajando con el cuerpo implica estos resultados, sin embargo los desórdenes alimenticios en el ballet son un problema serio y oculto.
Lo que es peor es que este no es el último aspecto que afecta a los bailarines, los sacrificios que tienen que hacer para lograr la perfección, son entre muchos restringirse de una vida social y no solo porque por la disciplina y la exigencia les es difícil tener una, sino porque en muchos casos especialmente en los hombres, el ballet es motivo de discriminación, lo que les impide encajar en ciertos grupos de la sociedad. Se sabe que la vida en el ballet es de poca duración, la mayoría de los bailarines terminan en la enseñanza según ellos para devolverle a la danza todo lo que les ha dado, pero más allá de esto es el miedo que esconden a ser rechazados en la sociedad y por eso buscan de alguna manera seguir ligados con el ballet que ha estado presente en la mayor parte de su vida.
Como caso típico en el thriller psicológico “Black Swan” (El cisne negro) se personifican todos los factores vistos anteriormente, la historia de una bailarina de ballet que logra el papel principal de una de las representaciones más importantes del año: el lago de los cisnes, en el que enfrenta una dualidad de personalidades al interpretar dos roles, que la hace caer en una obsesión y en última instancia llegar a hacer acciones dementes.
Dado que la película es más que todo un estudio psicológico de la vida de esta bailarina, cabe resaltar el diagnostico de ella. Por interpretar dos personajes y uno de ellos ser el opuesto a su carácter, el primer trastorno que vive es una alteración de personalidades, por ende bipolaridad, seguido de desórdenes alimenticios y presión familiar .Sin embargo la película está basada en hechos reales, éste es el estilo de vida de muchos bailarines que como la protagonista maneja una inestabilidad emocional que la llevo a perderse en el rol que estaba interpretando.
Por otra parte, hay una enseñanza escondida en todo este juego de emociones y es que el ballet es más que técnica es diversión, la perfección no es suficiente, se trata también de disfrutar lo que hace, encontrar el placer detrás de toda esta exigencia y deleitarse con este.
Siendo el ballet un arte que requiere de tanto esfuerzo, las claves para gozarlo y tener una estabilidad emocional al mismo tiempo, están en el autocontrol, el trabajo, la tenacidad, la persistencia, un poco de ambición y perfeccionismo. La danza clásica también tiene un lado positivo, es un arte y disciplina que forma en valores, auto exigencia y sobretodo pasión por lo que se hace.
No hay comentarios:
Publicar un comentario